¿Por qué se desperdician millones de toneladas de comida en Colombia?
Colombia pierde o desperdicia cerca de 9,76 millones de toneladas de alimentos al año, una situación que contrasta con las dificultades que enfrentan millones de personas para acceder a una alimentación adecuada. A este problema se suma la preocupación por el fenómeno de El Niño, que podría alterar los calendarios agrícolas y afectar la producción en los próximos meses.
De acuerdo con el estudio Gobernanza del Derecho a la Alimentación y Resiliencia Logística en Colombia, presentado por Tetra Pak y elaborado por KREAB Colombia, las pérdidas y el desperdicio representan el 34% de la oferta nacional disponible. Esto equivale a unas 26.700 toneladas diarias, es decir, más de 1.100 toneladas cada hora.
El informe señala que el 63,8% de las pérdidas ocurre antes de que los alimentos lleguen a los puntos de distribución. Entre los factores que contribuyen a esta situación destacan las deficiencias de almacenamiento, los problemas de transporte y las dificultades logísticas para conectar las zonas productoras con los mercados.
¿Cómo podría afectar El Niño al campo colombiano?
Las pérdidas en la cadena de abastecimiento preocupan aún más ante los posibles efectos del fenómeno climático. José Gómez Franco, coordinador regional de proyectos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) para Colombia, advirtió que las condiciones climáticas podrían modificar los calendarios habituales de cultivo y generar dificultades para los productores.
Por su parte, Marcela Velásquez, directora general de Tetra Pak Andina, señaló que el desafío no consiste únicamente en producir más alimentos, sino en garantizar que lleguen de manera segura, eficiente y sostenible a toda la población.
¿Cuántas personas enfrentan inseguridad alimentaria?
Las cifras de desperdicio contrastan con los datos de acceso a la comida. Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), el 22,8% de la población colombiana enfrentó inseguridad alimentaria moderada o grave en 2025.
La situación fue más complicada en las zonas rurales dispersas y los centros poblados, donde la proporción alcanzó el 31,4% de los hogares. En las cabeceras municipales, el indicador se ubicó en 18,1%.
Las dificultades económicas, el conflicto armado y el incremento de los precios también limitan el acceso a los alimentos en distintas regiones del país.
¿Qué medidas propone el estudio para reducir las pérdidas?
El informe plantea fortalecer la infraestructura para transformar y conservar productos perecederos, mejorar el transporte y facilitar la conexión de los pequeños productores con los mercados.
Una de las herramientas disponibles es la Ley 2046 de 2020, que establece que al menos el 30% de las compras públicas de alimentos debe provenir de pequeños productores locales o de sus organizaciones.
Además, programas como el de Alimentación Escolar, que atiende a cerca de 5,1 millones de estudiantes, y las iniciativas del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar podrían ayudar a vincular la producción campesina con las necesidades alimentarias de la población.
El reto para Colombia será reducir las pérdidas durante la distribución y fortalecer la capacidad del campo para responder a las dificultades logísticas y a los posibles efectos climáticos, con el objetivo de mejorar el acceso a los alimentos.
