Factores de suelo y resonancia explican la destrucción desigual del sismo en Cali
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Análisis técnico sobre el impacto del terremoto en la infraestructura caleña
El devastador terremoto de magnitud 7.4 registrado en Colombia el pasado 10 de agosto expuso un fenómeno particular en la infraestructura de Cali, capital del Valle del Cauca: mientras múltiples estructuras colapsaron violentamente, construcciones aledañas en un mismo barrio permanecieron prácticamente intactas.
Investigadores y expertos en ingeniería sismorresistente señalan que la respuesta de las edificaciones no dependió únicamente de la calidad de sus materiales o de su altura, sino de una combinación crítica de factores de suelo, la antigüedad de los inmuebles y el efecto de resonancia sísmica.
De acuerdo con análisis de especialistas de la Universidad Javeriana de Cali, la concentración de daños se focalizó en zonas específicas como el sector del abanico de Cañaveralejo, al occidente de la Carrera 50. La vibración de este tipo de suelo coincidió con la frecuencia natural de oscilación de las estructuras, principalmente edificaciones de cuatro a cinco pisos. Este fenómeno provocó que dichas construcciones absorbieran mayor energía oscilatoria hasta sufrir fallas estructurales o colapsos, a diferencia de torres más altas o casas contiguas cuya frecuencia de oscilación no sintonizó de la misma manera con la onda del sismo.
Asimismo, la vigencia del Reglamento Colombiano de Construcción Sismo Resistente (NSR-10) marcó una diferencia sustancial en la respuesta de los inmuebles. Las edificaciones construidas de manera previa a la implementación de normativas antisísmicas estrictas o aquellas edificadas de forma empírica resultaron altamente vulnerables ante las severas vibraciones telúricas.
Análisis técnico sobre el impacto del terremoto en la infraestructura caleña
El devastador terremoto de magnitud 7.4 registrado en Colombia el pasado 10 de agosto expuso un fenómeno particular en la infraestructura de Cali, capital del Valle del Cauca: mientras múltiples estructuras colapsaron violentamente, construcciones aledañas en un mismo barrio permanecieron prácticamente intactas.
Investigadores y expertos en ingeniería sismorresistente señalan que la respuesta de las edificaciones no dependió únicamente de la calidad de sus materiales o de su altura, sino de una combinación crítica de factores de suelo, la antigüedad de los inmuebles y el efecto de resonancia sísmica.
De acuerdo con análisis de especialistas de la Universidad Javeriana de Cali, la concentración de daños se focalizó en zonas específicas como el sector del abanico de Cañaveralejo, al occidente de la Carrera 50. La vibración de este tipo de suelo coincidió con la frecuencia natural de oscilación de las estructuras, principalmente edificaciones de cuatro a cinco pisos. Este fenómeno provocó que dichas construcciones absorbieran mayor energía oscilatoria hasta sufrir fallas estructurales o colapsos, a diferencia de torres más altas o casas contiguas cuya frecuencia de oscilación no sintonizó de la misma manera con la onda del sismo.
Asimismo, la vigencia del Reglamento Colombiano de Construcción Sismo Resistente (NSR-10) marcó una diferencia sustancial en la respuesta de los inmuebles. Las edificaciones construidas de manera previa a la implementación de normativas antisísmicas estrictas o aquellas edificadas de forma empírica resultaron altamente vulnerables ante las severas vibraciones telúricas.
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