Aida Quilcué responde a Uribe y revive el debate sobre los pueblos indígenas
La tensión política en Colombia volvió a subir luego de que Álvaro Uribe Vélez asegurara que integrantes indígenas del Cauca están “aburridos” del gobierno de Gustavo Petro y del proyecto político de Iván Cepeda Castro.
La respuesta no tardó en llegar. Aida Quilcué, fórmula vicepresidencial de Cepeda, rechazó las declaraciones y lanzó un fuerte reclamo al exmandatario, recordándole los episodios de violencia que vivieron los pueblos indígenas durante su administración.
La frase que encendió la polémica
Todo comenzó con una publicación de Uribe en X, donde afirmó haberse reunido con integrantes del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC).
Según el expresidente, estas personas le expresaron su inconformidad con las políticas actuales y aseguró que no podían aparecer en fotografías o videos por amenazas.
La publicación rápidamente generó reacciones, especialmente desde sectores cercanos al movimiento indígena, que consideraron sus palabras una forma de utilizar políticamente a estas comunidades.
El reclamo de Aida Quilcué
Quilcué respondió recordando la movilización indígena de 2008, cuando más de 40 mil personas salieron a exigir respeto por sus territorios, su vida y sus derechos.
Señaló que durante ese periodo la respuesta del Estado fue la represión, con hechos de violencia atribuidos al entonces Escuadrón Móvil Antidisturbios.
La candidata cuestionó directamente al exmandatario sobre cuántos heridos y muertos dejó esa confrontación antes de aceptar sentarse a dialogar con los pueblos indígenas.
Incluso lanzó una frase contundente: “¿Tiene usted el descaro?” al acusarlo de seguir estigmatizando a las comunidades indígenas.
Memoria política y reclamo de respeto
Más allá del cruce político, el mensaje de Quilcué se centró en exigir respeto hacia los pueblos indígenas y hacia el propio CRIC, una de las organizaciones más representativas del movimiento indígena colombiano.
También aseguró que durante años hubo persecución y estigmatización contra quienes se oponían a la política de Seguridad Democrática impulsada en ese momento.
Para ella, hablar hoy de respeto sin reconocer ese pasado representa una contradicción difícil de ignorar.
Otra polémica con el símbolo del tigre
En días recientes, Quilcué también criticó a Abelardo de la Espriella por utilizar el símbolo del tigre como parte de su discurso político.
Desde el Amazonas, señaló que ese animal representa protección, equilibrio y defensa del territorio, por lo que consideró que no debía usarse como simple imagen de campaña.
Aunque sus declaraciones generaron debate por la presencia real del tigre en esa región, ella aclaró que hablaba desde una visión espiritual y simbólica.
La discusión deja claro que, en Colombia, la política también pasa por la memoria, los símbolos y la forma en que cada sector interpreta el respeto hacia los pueblos originarios.
