El suicidio se ha convertido en una de las principales preocupaciones de salud mental entre jóvenes y adolescentes, al ubicarse como la tercera causa de muerte en este grupo de población. En el marco del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, especialistas llamaron a detectar señales de alerta, hablar del tema sin estigmas y fortalecer el acompañamiento familiar y escolar.
El psiquiatra salvadoreño Carlos Héctor Acevedo, presidente de la Asociación de Psiquiatras Salvadoreños por la Salud Mental (APSAM), advirtió que América Latina registra un incremento en las tasas de suicidio desde 2021, con especial preocupación entre adolescentes y adultos mayores de 50 años.
¿Por qué aumenta el riesgo de suicidio entre jóvenes?
De acuerdo con el especialista, no existe una sola causa que explique las ideas o los intentos de suicidio. Se trata de un fenómeno relacionado con distintos factores que pueden combinarse y aumentar la vulnerabilidad de una persona.
Entre los principales factores se encuentran:
- Depresión y otros problemas de salud mental.
- Consumo de sustancias.
- Antecedentes de intentos de suicidio.
- Casos de suicidio dentro de la familia.
- Violencia y abuso.
- Separaciones y conflictos familiares.
- Problemas económicos y sociales.
- Experiencias traumáticas.
- Situaciones de crisis personal.
- Acoso y aislamiento social.
- Uso excesivo de redes sociales.
Acevedo señaló que una parte importante de las personas que atraviesan una depresión puede no contar con un diagnóstico, por lo que identificar cambios en el comportamiento resulta fundamental para intervenir de manera oportuna.
Señales de alerta que familiares y amigos deben identificar
El aislamiento, la tristeza persistente y la pérdida de interés por actividades que anteriormente disfrutaba una persona pueden ser señales que requieren atención.
También pueden presentarse cambios en el sueño, falta de apetito, descuido de la apariencia personal y una disminución repentina del rendimiento escolar.
En el caso de adolescentes, familiares, docentes y amigos pueden detectar modificaciones importantes en su comportamiento cotidiano.
Entre las señales de mayor preocupación están las expresiones relacionadas con no querer vivir, sentir que la vida no tiene sentido o hablar de hacerse daño.
También deben tomarse en serio comportamientos como despedirse de manera inusual, regalar objetos con valor sentimental, publicar mensajes preocupantes en redes sociales o dejar cartas.
Hablar sobre el suicidio puede ayudar a prevenirlo
Uno de los principales llamados del especialista es evitar que el tema sea tratado como un tabú. Preguntar directamente a una persona si está pensando en hacerse daño no provoca por sí mismo una conducta suicida y puede permitir identificar una situación de riesgo.
La recomendación es escuchar sin juzgar y evitar frases que minimicen el sufrimiento, como decir que todo estará bien, que existen personas con problemas mayores o que la situación depende únicamente de la voluntad.
En su lugar, familiares y amigos pueden ofrecer acompañamiento, escuchar con empatía y buscar apoyo profesional cuando exista una señal de riesgo.
La prevención requiere atención temprana
El Día Mundial para la Prevención del Suicidio busca generar conciencia sobre la importancia de actuar antes de que una crisis se agrave.
La detección temprana, el acceso a atención especializada y una comunicación abierta en las familias, escuelas y comunidades son elementos fundamentales para identificar situaciones de riesgo y brindar ayuda.
Ante una emergencia o riesgo inmediato, es importante contactar a los servicios de emergencia de la localidad o acudir al servicio médico más cercano.
