¿De dónde viene la expresión «párele bolas»? El curioso origen del modismo más popular de Colombia
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Si hay una frase que resuena en los hogares, calles y oficinas de Colombia es «párele bolas» (o su variante «párame bolas»). Utilizada cotidianamente como sinónimo absoluto de «presta atención» o «escúchame con cuidado», esta expresión se ha arraigado tan profundamente en el argot popular que pocos se detienen a pensar de dónde proviene.
Las mesas de billar en la Bogotá antigua
La teoría más fuerte y documentada nos remonta a principios del siglo XX, específicamente a los tradicionales salones de billar ubicados en el centro de Bogotá. En aquella época, era común que jóvenes universitarios y clientes asiduos pasaran horas en estos establecimientos, perdiendo el tiempo o acumulando deudas considerables.
Para frenar esta situación y obligar a los estudiantes a enfocarse en sus obligaciones académicas (o a los morosos a pagar), los dueños de los locales daban una orden estricta a sus empleados: «no les pare bolas», es decir, no colocar las bolas de billar sobre la mesa para que no pudieran seguir jugando. Con el paso de las décadas, la frase mutó de ser una restricción de juego a convertirse en una exigencia directa para enfocarse y escuchar atentamente.
La teoría deportiva
Existe una segunda versión, compartida con otros países de Sudamérica, que asocia la frase con los deportes de campo, como el fútbol o el béisbol. En estas disciplinas, la acción de «parar» o controlar la pelota exige la máxima concentración y enfoque por parte del jugador. Bajo esta lógica, pedirle a alguien que «pare bolas» es exigirle que ponga toda su capacidad de atención en lo que está sucediendo frente a él.
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El uso en la actualidad
Hoy en día, el lenguaje ha seguido evolucionando. Aunque en algunas regiones de Colombia el término «bola» también se asocia con chismes o la propagación de rumores (como en la frase «se armó una bola»), cuando se conjuga con el verbo parar —»¡párele bolas!» o «no me para bolas»— su significado se restringe exclusivamente al enfoque y el cuidado.
Así, una frase que nació para sacar a los estudiantes de los billares, hoy es la herramienta perfecta para capturar la atención en cualquier conversación en Colombia.
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