¿De dónde es la arepa realmente: venezolana o colombiana?
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Aunque ambos países se disputan su autoría, la antropología y la arqueología demuestran que este alimento nació mucho antes de la creación de las fronteras actuales, consolidándose como un patrimonio indígena compartido.
Tanto en Colombia como en Venezuela, la arepa —esa masa redonda hecha a base de maíz— es un alimento indispensable en la mesa diaria. Aunque la disputa sobre su origen suele encender debates caldeados entre ciudadanos de ambas naciones, los investigadores coinciden en que no le pertenece a un solo país, sino a una herencia ancestral común.
1. El veredicto de la historia y la arqueología
De acuerdo con cronistas y registros arqueológicos, la arepa ya existía mucho antes de la llegada de los conquistadores españoles a América en 1492. Las excavaciones han revelado que las herramientas utilizadas para su preparación, tales como las piedras de moler y los budares (planchas circulares para cocer o tostar la masa), estaban ampliamente distribuidas en la región.
Al revisar la antigüedad del cultivo del maíz en ambos territorios, las fechas muestran un desarrollo prácticamente simultáneo:
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En Colombia: Los primeros rastros de la presencia de maíz datan de hace unos 3.000 años.
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En Venezuela: Las estimaciones arqueológicas se sitúan en torno a los 2.800 años atrás.
La antropóloga venezolana Ocarina Castillo explica que, para el pasado ancestral, el territorio no estaba dividido por fronteras políticas: «Ahí lo único que había era la ribera norte y sur del Meta, o el lado oriental y occidental del Lago de Maracaibo. No había países». Por ende, la arepa es un producto nativo del continente, no de un Estado moderno.
2. El origen de la palabra
El debate sobre su nombre tiene una explicación meramente lingüística. El historiador Miguel Felipe Dorta documenta que los indígenas cumanagotos, quienes habitaban lo que hoy es el estado de Sucre en el oriente de Venezuela, llamaban «erepa» al pan de maíz redondo que consumían.
Cuando los colonizadores españoles llegaron a esa zona costera, escucharon el término y lo adaptaron a «arepa». Esto no significa que la preparación se haya inventado allí, sino que fue el lugar geográfico donde los europeos la registraron por primera vez con ese nombre.
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3. Las diferencias: ¿El relleno marca la distancia?
Con el paso de los siglos, las preferencias culturales hicieron que cada país desarrollara su propia identidad en torno a la arepa. Actualmente, la gran diferencia radica en la forma de consumirla:
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En Venezuela (Plato principal y relleno): Las arepas venezolanas se caracterizan por abrirse y rellenarse con una infinidad de guisados y preparaciones, lo que les ha dado nombres icónicos como la Reina Pepiada (pollo, aguacate y mayonesa) o la Pelúa (carne desmechada con queso amarillo). Sin embargo, los historiadores aclaran que este hábito de rellenarlas fue un gusto adquirido a mediados de la década de 1950, cuando comerciantes de los Andes venezolanos popularizaron esta práctica en las ciudades. Antes de eso, se comía sola como acompañamiento.
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En Colombia (Acompañante sin relleno): Salvo excepciones regionales como la famosa arepa de huevo de la Costa Caribe, la arepa colombiana se consume mayoritariamente de forma plana, sin abrir, sirviendo como un «pan» para limpiar las salsas del plato o acompañar las comidas, untada solo con un poco de mantequilla y queso por encima. El antropólogo colombiano Julián Estrada ha logrado identificar hasta 42 variedades distintas de arepa a lo largo del territorio nacional (como la antioqueña, la santandereana o la boyacense).
4. Símbolo de identidad nacional
La valoración del alimento también varía a nivel social. En Venezuela la arepa cuenta con una centralidad absoluta e irrenunciable, siendo considerada el símbolo gastronómico nacional por excelencia. En Colombia, el arraigo está más fragmentado por regiones; zonas como el Eje Cafetero y Antioquia la consideran un emblema de su identidad diaria, mientras que en otras partes del país comparte protagonismo con otros carbohidratos.
En conclusión: La arepa es la prueba culinaria de un pasado indígena común. Más allá de las fronteras y los mapas políticos modernos, sigue siendo el lazo gastronómico que une la historia, el paladar y la cultura de colombianos y venezolanos.
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